Fuga de Talentos

Uno de los grandes dramas que padece nuestro país es la fuga de personas de mucho talento. Esta cruda realidad esconde un problema todavía más gordo:

¿Por qué la empresa española no tiene capacidad para dar entrada a la gente mejor formada?

No podemos quedarnos con el mero y frío dato estadístico del número de jóvenes que acaban saliendo de España en búsqueda de una oportunidad acorde con el esfuerzo formativo que llevan realizado, sino que debemos ahondar en busca de una explicación.

La razón que justifica esta salida de gente es que nuestro tejido industrial evoluciona mucho más lento que la preparación de las personas. Y así sucede lo que sucede:

  • las personas que quieren investigar se tienen que ir al extranjero porque nuestras organizaciones no les ofrecen la oportunidad.
  • los profesionales con una alta cualificación técnica tienen que emigrar para encontrar puestos acordes con su perfil.
  • los jóvenes con inquietudes de desarrollo tienen que buscar grandes multinacionales que les ofrezcan recorrido interno, dado que nuestro tejido industrial -basado sobre todo en PyMES- no es capaz de dar entrada a todos ellos.

En definitiva, la gente con una buena preparación tiene que buscarse la vida por fuera para poder realizar un desempeño acorde con sus sueños e ilusiones.

Si damos por buena esta explicación, tenemos ya el punto de partida sobre el que actuar: nuestras empresas deben evolucionar cualitativamente. Se habla mucho de I+D+i, pero la cruda realidad evidencia que las empresas pierden competitividad, esto es, no avanzan al mismo ritmo que lo hacen los mercados y nuestros países rivales. Esta pérdida de terreno también tiene consecuencias en el empleo -como no podía ser de otro modo- y el precio que nos toca pagar es observar como las personas mejor capacitadas salen al extranjero en búsqueda de las oportunidades que aquí no encuentran.

Todo un drama, insisto. Porque si ya es grave tener empresas que se van quedando en “fuera de juego”, más grave es que quienes tienen talento para solucionar el problema acaben marchándose y aplicando su conocimiento en empresas de otros países. Es la pescadilla que se muerde la cola.

 

La innovación tiene que ser algo más que una simple partida económica en los presupuestos del Estado

 

Si no conseguimos que la empresa española evolucione cualitativamente, ni siquiera en épocas de bonanza vamos a poder evitar la fuga de talento. Observen que el problema real no es que no haya empresas ofreciendo puestos (que también lo es en estos momentos), sino que esas posiciones infravaloran las capacidades de la gente que estamos formando y por eso muchos de ellos optan por salir al extranjero. ¡¡Esa es la cuestión!!

En fin, a ver si de una vez por todas, quienes tienen responsabilidad en este crucial asunto comienzan a proponer soluciones eficaces para erradicarlo. Y cuando me refiero a los responsables no estoy pensando únicamente en las autoridades políticas, sino también en los propios directivos. Es hora de que se den cuenta que sus empresas deben dar un salto hacia adelante y coger el ritmo que ya están marcando sus rivales extranjeros. Lo que está sucediendo con la fuga de talento debe ser interpretado como un síntoma de un envejecimiento prematuro, y deben aplicarse en solucionarlo en la medida de sus posibilidades. Pero bueno, mientras tanto, les deseo una feliz jornada de trabajo.

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